Fantástico regalo

Anoche, ya muy tarde, aún seguía delante del ordenador configurando unas cosillas del WordPress; escuché a Lorena estornudar desde la cama y poco después me llamó. Los estornudos habían despertado a la nena y no paraba de moverse. Se movía tanto que Lorena estaba convencida de que podría sentirse desde fuera. Era muy difícil, entre mi pulso, el suyo, el movimiento de la respiración, etc. Así que yo, con mi mano sobre su barriga, iba avisando cada vez que sentía algo, y ella las iba descartando como “ruido”. Al final, después de varios intentos, sentí un movimiento diferente, creo que se desplazó de un punto a otro de mi mano. Esta vez sí, dijo Lorena.

¿Habrá sido de verdad el bebé? La mera posibilidad ya me hace feliz.

Empecemos de nuevo

Porque tarde o temprano esto tenía que pasar. Porque once a blogger, always a blogger. Porque ya estaba un poco cansado de tener todo disperso (que si Twitter, que si Facebook, que si Tumblr, …). Pues no; pues ahora voy y abro otro blog. El problema es que yo tenía ya un blog, hace tiempo, y lo cerré. Lo cerré porque era una carga más que una vía de escape, y no quería reabrirlo porque seguiría pensando en él como una carga. Luego vino el otro, “El Blog”, que quizá recuerdes de al principio, cuando pensaste que quizá sería interesante. Pues ese tampoco lo quiero reutilizar para mi propósito actual. Así que abro un Plog, que es casi como un blog, pero más Personal, más Pragmático, más Pueno. Y a ver si esta vez tengo suerte y dejo de inventarme restricciones yo solo y puedo, de una vez, escribir lo que me de la gana, en el idioma que me de la gana.

¡Que comience el Plog!