Esos pequeños fracasos

mood: humble No solo son nuestros éxitos, sino también nuestros fracasos los que nos hacen crecer como seres humanos. Cada fracaso puede que no lo sea tanto, pues en él se esconde una oportunidad para aprender.

Estas son las palabras que utilizo como consuelo y con las que me presento, humildemente, tras este largo silencio, para confesar que no seguí yendo a andar al parque todas las mañanas, que un día cayeron cuatro gotas y me desanimé, y al día siguiente porque estaba nublado e igual llovía, etc. Total, que vuelta al comienzo. Tampoco me apunté a un gimnasio ni he estado nadando. Y por supuesto, de lo despertarme cada vez más temprano, nada. Ocurre casi al revés.

Y es que ahora tampoco me voy a poner, la verdad. Mi vida está a punto de entrar en un paréntesis de unos cuantos meses hasta que me adapte mínimamente a que en casa seamos tres. Lo que está garantizado es que me despertaré temprano, si es que llego a dormir. El otro día me di cuenta de que no voy a necesitar despertador durante unos cuantos meses, primero porque ya me despertará el bebé y segundo, porque a ver quién es el listo que pone un despertador en la habitación en la que duerme un bebé.

Para resumir, todos mis intentos de poner más orden en mi vida quedan o bien postpuestos o bien relegados a ser puestos en marcha sin ningún programa o plan, sino improvisando sobre la marcha.

Por cierto, aunque dudo que haya alguien que lea esto y no lo sepa ya, vamos a tener un bebé en algún momento entre ahora y antes de navidad.