Hoy andaba camino a casa, cargado con la compra de la semana y con el sol dándome en la cara, lo cual no es nada usual aquí, aunque parece que este año toca tener verano. Y es precisamente de verano de lo que quiero escribir esta noche.

Entrecerrar los ojos por lo molestos que eran los rayos del sol me ha hecho recordar todas esas tantas veces que, durante los últimos oscurísimos y húmedos inviernos irlandeses, he deseado que llegara el verano para poder hacer X, Y o Z. A veces, como lo que ha venido no es lo que yo llamaría verano, he deseado vivir en otro sitio donde hubiera un poco más de ambiente de verano. Secretamente siempre recordaba mi viaje a Alemania en septiembre de 2008, pero esa es otra historia. Hoy me he dado cuenta de que el tan esperado verano, con días largos y con buen tiempo, por fin ha llegado. Y acto seguido han saltado varias alarmas al darme cuenta de que no sólo no estoy haciendo X, Y o Z, sino que estoy convencido de que no tendría tiempo para hacerlas.
Pero es mentira, y otra vez gravito a casa (esta vez me disculpa ir cargando la comida) y me escondo en tareas del hogar, que siempre hay alguna pendiente y se encuentran, la mayoría, en mi zona de confort.
Así que otro día sin sentarme a estudiar un ratito para aprender esas cosas que me pueden ayudar a avanzar mi carrera profesional. Otro día sin salir a correr un poco por el parque. Otro día sin volver a aprender a montar en bicicleta (sí, se olvida). Y más, you get the idea. Y la verdad es que las tareas del hogar tampoco las he terminado, así tengo más excusas mañana también.
Poco a poco se va yendo el verano y luego todo se hará más difícil. ¡Es tan frustrante! Saber que el cambio está en tu mano, que puede hacerte más feliz, y aún así ver cómo día tras día no haces nada para conseguirlo. Está claro que no tendré a nadie más a quien culpar de mis fracasos.
Y aunque los días pasan, lo cierto es que el verano aún no se ha ido, y rayos de sol como los de hoy pueden ayudar mucho más de lo que esperaba. Quizá escribir esto sirva para que deje de pensarlo, de pensar que no va a pasar nada, y quizá, sólo quizá, pase algo de una puta vez.
Un abrazo, buenas noches.
Se trata de una serie de bajo presupuesto cuyo primer episodio ha sido financiado íntegramente desde una plataforma online social de financiación de proyectos artísticos (