Fantástico regalo

Anoche, ya muy tarde, aún seguía delante del ordenador configurando unas cosillas del WordPress; escuché a Lorena estornudar desde la cama y poco después me llamó. Los estornudos habían despertado a la nena y no paraba de moverse. Se movía tanto que Lorena estaba convencida de que podría sentirse desde fuera. Era muy difícil, entre mi pulso, el suyo, el movimiento de la respiración, etc. Así que yo, con mi mano sobre su barriga, iba avisando cada vez que sentía algo, y ella las iba descartando como “ruido”. Al final, después de varios intentos, sentí un movimiento diferente, creo que se desplazó de un punto a otro de mi mano. Esta vez sí, dijo Lorena.

¿Habrá sido de verdad el bebé? La mera posibilidad ya me hace feliz.