“Tú sí que te aburres”

Estoy harto, más que harto, de la gente que responde con un “Tú sí que te aburres” cuando les cuentas una historia de algo que te interesa o algo que has hecho. Me parece algo tan horrible que hacerle a una persona, menospreciar sin piedad aquello en lo que ha puesto pasión o ilusión sólo porque el otro pobre desgraciado no lo entiende o se siente inseguro. El tú te aburres me parece una falta de respeto intolerable, y ahora que me acuerdo de que al menos una vez alguien me lo ha dicho en mi propia casa, me cabreo todavía más.

Joder, si te han contado una historia que no entiendes, pregunta si te interesa o escapa como puedas si no, pero no lo hagas a expensas del respeto por la persona con la que estás hablando.

Y es que cuando hay mucha gente es peor, porque quienes no lo han dicho muchas veces perciben como la opción más segura unirse al tú-sí-que-te-aburres que plantarle cara en defensa del “aburrido“.

Pues qué quieres que te diga, que no todo tiene que ser divertido y que, de todas formas, yo me divierto como me da la gana.

Tubillete puede que no lo sea tanto

Hay una agencia de viajes en Canarias que se llama Tubillete. Esta agencia tiene una página web que es increíblemente útil para encontrar los precios más baratos en vuelos, al menos dentro del territorio español. Además, muchas veces sus precios son un poco más baratos que los de la propia línea aérea.

Con estas condiciones es terriblemente tentador comprarle a ellos un billete de avión una vez lo has encontrado. Y eso hicimos. Además, la web de la línea aérea indicaba que sólo quedaban dos plazas para ese vuelo.

Una vez terminada la compra, recibimos un correo que dice que, por seguridad, si el titular de la tarjeta de crédito con la que se han pagado los billetes no es un pasajero, hay que enviarles fotocopias de DNI y de la tarjeta con una autorización que bla, bla, bla. Este no es nuestro caso, así que damos el tema por zanjado.

La sorpresa llega cuando miramos el correo al día siguiente y vemos que un rato después nos habían enviado otro correo diciendo que, por seguridad, aun siendo el titular de la tarjeta un pasajero, tenemos que enviar toda la documentación y autorización antes de las 11 de la mañana. Son las 12 de la mañana y hemos perdido nuestra reserva.

Les llamo. Me cuentan lo típico de que así es como funcionan ellos. Me quejo de todo y me dan un poco la razón para suavizar la situación. Pues por suerte las plazas aún están disponibles, pero ahora son más caras. Y nos tienen cogidos por las pelotas porque ya hemos comprado otros vuelos que enlazan con esos, así que pagamos.

Y no, es ninguna tragedia, la verdad, pero me parece muy molesto, y lo dejo ya porque me estoy cabreando otra vez y no es cuestión.

Creo que la próxima vez, aunque busque en Tubillete, compraré mis billetes directamente a la línea aérea.

Este verano voy a …

Hoy andaba camino a casa, cargado con la compra de la semana y con el sol dándome en la cara, lo cual no es nada usual aquí, aunque parece que este año toca tener verano. Y es precisamente de verano de lo que quiero escribir esta noche.

Entrecerrar los ojos por lo molestos que eran los rayos del sol me ha hecho recordar todas esas tantas veces que, durante los últimos oscurísimos y húmedos inviernos irlandeses, he deseado que llegara el verano para poder hacer X, Y o Z. A veces, como lo que ha venido no es lo que yo llamaría verano, he deseado vivir en otro sitio donde hubiera un poco más de ambiente de verano. Secretamente siempre recordaba mi viaje a Alemania en septiembre de 2008, pero esa es otra historia. Hoy me he dado cuenta de que el tan esperado verano, con días largos y con buen tiempo, por fin ha llegado. Y acto seguido han saltado varias alarmas al darme cuenta de que no sólo no estoy haciendo X, Y o Z, sino que estoy convencido de que no tendría tiempo para hacerlas.

Pero es mentira, y otra vez gravito a casa (esta vez me disculpa ir cargando la comida) y me escondo en tareas del hogar, que siempre hay alguna pendiente y se encuentran, la mayoría, en mi zona de confort.

Así que otro día sin sentarme a estudiar un ratito para aprender esas cosas que me pueden ayudar a avanzar mi carrera profesional. Otro día sin salir a correr un poco por el parque. Otro día sin volver a aprender a montar en bicicleta (sí, se olvida). Y más, you get the idea. Y la verdad es que las tareas del hogar tampoco las he terminado, así tengo más excusas mañana también.

Poco a poco se va yendo el verano y luego todo se hará más difícil. ¡Es tan frustrante! Saber que el cambio está en tu mano, que puede hacerte más feliz, y aún así ver cómo día tras día no haces nada para conseguirlo. Está claro que no tendré a nadie más a quien culpar de mis fracasos.

Y aunque los días pasan, lo cierto es que el verano aún no se ha ido, y rayos de sol como los de hoy pueden ayudar mucho más de lo que esperaba. Quizá escribir esto sirva para que deje de pensarlo, de pensar que no va a pasar nada, y quizá, sólo quizá, pase algo de una puta vez.

Un abrazo, buenas noches.